La Joven Orquesta Sinfónica Juan Pablo II comenzó su gira de conciertos navideños en el Cottolengo del Padre Alegre, en Algete, un hospital que acoge a personas sin hogar, en situación de exclusión social y con pronósticos médicos muy complicados, muchos de ellos en cuidados paliativos.
El Cottolengo es un espacio donde se perciben de forma muy clara el cariño, la vocación y la entrega de las religiosas que lo sostienen. Trabajan de lunes a lunes, sin descanso, para ofrecer consuelo, acompañamiento y dignidad a personas que atraviesan situaciones muy duras y profundamente difíciles.
Con todo su afecto, dedicación y entrega, las monjas cuidan cada día de quienes se encuentran en una posición especialmente vulnerable, ayudándoles a sobrellevar estos momentos con humanidad y esperanza.
Novedades en un repertorio que emociona
Este concierto introdujo varias novedades respecto a los conciertos navideños de años anteriores, como la incorporación de nuevos villancicos y piezas especialmente significativas. Entre ellas destacó el Pas de Deux del Cascanueces, de Tchaikovsky, que puso los pelos de punta a todos los asistentes.
El público recibió el concierto con muchísimo cariño y emoción, creando un clima de recogimiento y cercanía muy especial.
Como viene siendo habitual cada vez que la orquesta actúa en un lugar así, los músicos se marcharon con un sentimiento común: el deseo profundo de volver para seguir compartiendo música, alegría y compañía con todas estas personas.